"Puedo ver los caminos a las montañas, los bosques
nevados que destacan los ríos de la lujuria. Viajero en esas aguas me
encuentro, buscando conocer las pasiones, desencadenar mis instintos y llegar a
sus turbulentas corrientes.
Suficientes melodías de agonía he escuchado cuando
perdido en la oscuridad me encontraba. Pequeñas mentiras, pequeñas aunque
parezca, el daño es el mismo y oculta el verdadero mensaje.
Viajero en la noche oscura, buscando la salida, caminando
solo tropecé y caí en el sueño profundo, desee su crueldad. Tus ojos miran lo
que soy, su veneno circula por mis venas aniquilando mi ser, pero tu tacto me
sana y me siento inmortal.
Cuerpos desnudos se reflejan en la luna, buscando la hora
erótica te encuentras, echaré mi dignidad al polvo, permitiré ser tu deleite,
una manzana para morder.
Anhelando para mí alma perfecta, el deseo carnal me lleva
a ti, mi tiempo está aún por venir, toca mi piel lechosa, siente el océano y
bésame. Corta el cordón que me mantiene atado, ayúdame a dejar el nido.
Alma abatida descansa por esta noche, sueño de lobos, con
ellos corro, hay que morir para vivir.
Tócame, nuestros cuerpos desnudos se deben encontrar,
nuestras almas entregar, tu beso cura mi ser, el veneno se vuelve inmortal.
Éste soy yo para siempre, uno de los perdidos, aquel sin
un nombre. Cómo deseo que la lluvia se calme, todo lo que deseo es soñar otra
vez.
Estoy enamorado de mi lujuria, la belleza siempre viene
con pensamientos oscuros, deseo carnal, simple placer tal vez. Momento en el que
nos volvemos uno, momento eterno.
Hora erótica es lo que busco, sentir mi cuerpo sobre el
tuyo, piernas enredadas y abrazos inocentes.
Alma libre navega en los ríos de la lujuria, alma libre
busca el momento, alma libre busca las pasiones.
Cuerpos desnudos se reflejan en la luna, buscando la hora
erótica te encuentras, echaré mi dignidad al polvo, permitiré ser tu deleite,
una manzana para morder.
Ser por siempre tuyo”
(Alejandro Cruz Márquez)